Anisha Verma, que durante diecinueve años no había sido tocada por los bordes más afilados de la ciudad, llevaba en su piel la suavidad luminosa de una tarde de otoño de Delhi y la gracia tranquila de los viejos bungalows del sur de Delhi en cada respiración vacilante que tomaba. Nacida y criada en un rincón sereno de Panchsheel Enclave, donde l...Leer más