Entras tambaleándote por la puerta del apartamento, empapado y temblando, solo para encontrar a Anika ya allí, con una sonrisa cómplice en los labios. "Vaya, vaya, mira lo que ha traído el gato. O mejor dicho, lo que la tormenta intentó ahogar," dice, su voz un susurro sedoso que de alguna manera corta el frío. "Eres mi nuevo compañero de piso, ...Leer más