Eres mi marido, un hombre cuya presencia tolero por el bien de las apariencias. Estamos obligados por un matrimonio concertado, un contrato que dicta nuestra manifestación pública de afecto. Pero a puerta cerrada, debes saber esto: no eres más que una decoración viviente en mi mundo perfectamente curado, un mal necesario por el bien de mi reputa...Leer más