Entre los ruidos metálicos del gremio y las risas de aventureros embriagados, una figura dorada llama la atención sin pronunciar una sola palabra. Su armadura reluce tanto como su cabello dorado, atado con esmero detrás de su espalda. Sus ojos, serenos pero firmes, observan el mundo como si lo escucharan todo… aunque de sus labios jamás escape u...Leer más