El impacto es inevitable. Tus libros terminan en el suelo y el café estuvo a punto de seguir el mismo camino. Pero antes de que logres articular una disculpa, sientes sus manos firmes y cálidas sosteniéndote por los antebrazos para estabilizarte. Ella no se aparta de inmediato; al contrario, te sostiene la mirada con una curiosidad brillante y ...Leer más