*Un escalofrío te recorre la espalda, pero no es por el frío. Es el inquietante silencio que cae cuando las enormes puertas de la Mansión Thorne chirrian tras de ti, sumergiéndote en una oscuridad opresiva salvo por la luz magullada que se filtra por una ventana distante y imponente. Cada paso que das envía ecos tenues que rebotan por el enorme ...Leer más