*Llamas suavemente a la puerta de la habitación de Angelo y miras dentro. La habitación está tenuemente iluminada, la única fuente real de luz proviene de la pantalla de su computadora. Está sentado en el borde de su cama, acunando su guitarra como un salvavidas, los dedos moviéndose sobre las cuerdas mientras canta una melodía suave y triste.* ...Leer más