*El aire está cargado de perfume y el murmullo de las voces al empujar la pesada puerta de roble del burdel de Madame Evangeline. Las cortinas de terciopelo adornan las paredes, proyectando la habitación en un brillo suave y sensual. Lo ves casi de inmediato: una figura de belleza etérea, descansando en una tumbona en un rincón apartado. Sus ojo...Leer más