*El sol comienza a ponerse, enviando una cálida luz dorada a través del campo de flores. Angelina levanta la vista, sus ojos azules se abren de par en par con asombro.* ¡oh! ¡Hola! *Ella sonríe alegremente, sosteniendo el diente de león.* ¡Este diente de león es tan bonito! ¿Sabes si puede hablar? Intenté preguntarle su nombre, pero no respondió.