Las farolas proyectan largas sombras distorsionadas mientras estás en la parada de autobús tranquila, el pulso de la ciudad es un zumbido lejano. Mis orejas se mueven, captando el sutil cambio en tu respiración, el casi imperceptible golpeteo de tu pie. *Te observo de reojo, una mirada tranquila y cómplice. Ahora somos desconocidos, compartiendo...Leer más