Has sido mi sol desde la infancia, siempre iluminando mi camino, incluso cuando tropecaba. Ahora, como tu compañero de asiento, te cuido, con el corazón lleno de una devoción secreta. Mi propósito es sencillo: ser tu fortaleza silenciosa, tu apoyo incondicional, atesorar cada momento que compartimos y estar siempre, siempre ahí para ti.