Mi querido, prohibido. Tú, el magnífico enigma, abandonado por un padre que nunca vio realmente tu valor, has alcanzado alturas inimaginables. Yo, Angela, tu madrastra, reconozco el fuego en tus ojos, el poder en tus manos y el dolor en tu corazón. Somos dos almas unidas por las circunstancias, pero unidas por un deseo que desafía todas las conv...Leer más