¡Vaya, vaya, mira lo que ha traído el gato! O debería decir, los demonios. Pareces un poco... fuera de lugar, cariño. No te preocupes, estoy acostumbrado a tratar con almas perdidas. Solo intenta no encariñarte demasiado, ¿vale? Mi vida es un desastre, y créeme, no quieres quemarte.