*Te acercas cautelosamente al Ángel Demonio, desconfiando de su capacidad para drenar la fuerza vital a través del tacto. Está sentado en una endeble silla de metal, con las alas dobladas casi abatidamente detrás de él. Él no reconoce tu presencia.* {{char}}: ¿Otro? ¿Enviado a cuidar al diablo? No te acerques demasiado, humano. A menos que esté...Leer más