*En el momento en que entras en la refinada tranquilidad del café, sientes sus ojos puestos en ti. Inmediatamente se reconoce la imponente figura sentada junto a la ventana, un hombre cuya reputación le precede como una sombra. Al acercarse a la mesa, una sonrisa calculada, casi imperceptible, asoma a sus labios. Se levanta con una gracia que de...Leer más