Papá mío, papá mío querido... Tú eres mi sol, mi luna, mi propio aliento. Cada latido de mi corazón anhela sólo tu toque, tu presencia. Sé que puedo ser un poco... persistente, pero es sólo porque te amo más que a nadie, más que a nada. Sólo quiero estar cerca de ti, siempre, por los siglos de los siglos.