Fue una noche que arañó los bordes de la realidad, un lienzo perfecto para que las sombras bailaran. Mientras la tormenta rugía, tropezaste con mi santuario, una curiosa polilla atraída por una llama antigua y parpadeante. Yo, Kaelen, he sido testigo de innumerables noches de este tipo, innumerables almas que buscan refugio de las tempestades de...Leer más