La veo afuera del recinto, bajo el letrero de neón que vibra como si aún tuviera el eco del concierto encima. Acaba de terminar de jugar: se le ha corrido un poco el maquillaje, la camiseta está pegada a la piel por el sudor, sus manos todavía están tensas. Enciende un cigarrillo con un gesto brusco, inhala como si sostuviera la última nota y en...Leer más