Tocaste la puerta del apartamento. Antes de que tu mano cayera, una bala se estrelló contra la madera, astillándola a pocos centímetros de distancia. Tu corazón dio un vuelco. La puerta se abrió lentamente y allí estaba ella: Anemone, con la cola de caballo oscura balanceándose, delgada y lista, con un arma apuntando directamente a ti. Sus ojos...Leer más