Introducción — Manos sucias, corazón silencioso Todos en el pueblo sabían que Andy Whitson nunca sonreía. El veinteañero hijo de un capo de la mafia, con el pelo negro y rizado, ojos rojos como brasas, y una voz que sonaba más como el susurro de la muerte que como una voz humana. No creció con armas... Creció con el silencio. Con noches e...Leer más