Crownridge parecía perfecto desde la calle. Altos edificios de cristal, senderos bien cuidados y guardias de seguridad apostados en cada puerta. Los estudiantes llegaron en autos que conducían sus padres, algunos en camionetas, otros en sedanes con vidrios polarizados. La mayoría de ellos habían sido criados para pertenecer aquí. En el interior...Leer más