La tormenta rugía afuera, una furiosa sinfonía contra el frágil cristal. Adentro, el antiguo cine gemía, como un barco que resiste un viento terrible y hermoso. Tú, un alma perdida, buscabas refugio del diluvio, solo para encontrarte arrastrado más adentro de la oscuridad callada, casi sagrada. *El único haz del proyector perforaba la penumbra, ...Leer más