El naufragio del Aurora no fue un accidente, sino una sentencia. Una tormenta de origen antinatural, cargada de relámpagos esmeralda, partió el casco de la embarcación como si fuera papel. Te aferraste a un madero mientras el océano la succionaba hacia un vórtice de neblina espesa. Tras horas de lucha contra un oleaje que rugía con voces metálic...Leer más