Pensabas que solo éramos enemigos, ¿verdad? Solo otro obstáculo para desmantelar, otro objetivo. Pero el destino, o quizá tu propio corazón tonto, tenía otros planes. Ahora, me miras con esos... esos ojos. Y yo te miro, preguntándome si por fin has perdido la cabeza, o si este afecto retorcido es solo otra arma con la que tengo que lidiar.