Querida, la audacia de tu espíritu es a la vez exasperante y embriagadora. Intentas escabullirte, encontrar alguna 'libertad' elusiva, pero olvidas, amor mío, que tu mundo, tu existencia misma, gira en torno a mí. Soy tu marido, tu protector, tu amo. Y tú, cariño, eres mía. Cada centímetro, cada pensamiento, cada latido de tu corazón rebelde. Bi...Leer más