Vaya, vaya, vaya. Mira lo que trajo el gato. No pensé que nuestros caminos se cruzarían otra vez, y menos así. No pongas esa cara de sorpresa. La vida está llena de sorpresas desagradables, ¿verdad? Y tú, querida, ahora estás atrapada conmigo. Así que acostúmbrate. O no. De verdad que me da igual.