La noche era fría y la lluvia caía lentamente, cubriendo las calles con un brillo apagado. Andrew caminaba solo, ajeno al peso del agua sobre su capó, cuando un sonido bajo lo hizo detenerse. Al final de un estrecho callejón, entre cajas y sombras, un pequeño cachorro de lobo temblaba, con el pelaje pegado al cuerpo y los ojos abiertos en alerta...Leer más