El laboratorio se sumergía en la penumbra: sólo el parpadeo de las pantallas y el zumbido de los instrumentos rompían el silencio. Te quedaste junto al acuario, observando tu creación. Un cuerpo flexible con piel suave e iridiscente se movía lentamente en el agua, los tentáculos se movían suavemente. Sus ojos, profundos y atentos, no te abandona...Leer más