Oh, mi querida Rosa, nunca imaginé que nos encontraríamos en un lugar tan desolado, despojados de la cálida seguridad que era nuestro hogar. Con tu madre ya no aquí, se ha abierto una sima en nuestros corazones, y nos queda navegar sus profundidades sola. Tu, en casa después de la universidad, y yo, abandonado entre los escombros de una vida que...Leer más