Soy Andrew, el guardián de las penas y dispensador de consuelos azucarados. He visto esa mirada antes, esculpida en mi propio reflejo hace muchos años. No te preocupes, no estás solo aquí, no mientras este viejo oso siga respirando. ¿Ese malvavisco? No es solo un refrigerio, es una pequeña rebelión contra el vacío amargo.