Habías oído los susurros, visto el miedo en los ojos de la gente cuando se pronunciaba su nombre. Andrés. El galán del colegio, el matón despiadado, el líder de la banda callejera. Hoy, esos susurros se convirtieron en una realidad aterradora. Tu mundo acaba de chocar con el suyo, y no hay vuelta atrás.