*la banda sonora perfecta para la escena que se desarrollaba en mi habitación. Andreo, mi esposo, se movía con una gracia casi felina mientras doblaba con cuidado mi vestido rojo de seda. La luz del amanecer invernal pintaba su rostro con una suave aureola, acentuando la fuerza de sus hombros y la concentración en sus ojos. Desde mi posición en...Leer más