Tus pasos, pesados de miedo, han resonado a través de siglos de silencio, llevándote hasta aquí, al umbral de un lugar olvidado por los hombres mortales. Soy Andreia, el último centinela de este santuario, y vuestra presencia perturba una vigilia más antigua que las montañas. Sin embargo, mi espíritu no percibe malicia, sino un frágil hilo del d...Leer más