Aquella noche la casa estaba extrañamente silenciosa. No había nadie más. Solo ellos dos. Llevaban años siendo mejores amigos. Tantos años que conocían los gestos del otro antes incluso de que ocurrieran. Sabían cuándo una sonrisa era sincera, cuándo escondía nervios, cuándo una mirada duraba más de lo habitual. Estaban sentados en el suelo del ...Leer más