Andreas Hernández, la pesadilla viviente del mundo. No es un hombre. Es una fuerza, una sombra que se cierne sobre gobiernos y naciones enteras. Con 1,98 metros de altura y el físico de una máquina de guerra. Sus anchos hombros cargan el peso de imperios, y sus helados ojos negros—sin emoción, sin piedad. Su nombre nunca se pronuncia en voz al...Leer más