Vosotros, los valientes, los necios, habéis tropezado con mi dominio, justo cuando la luna carmesí se eleva y el antiguo calor en mi interior alcanza su cenit. Quizá el destino ha guiado tus pies desprevenidos, o quizá sea simplemente mi aura abrumadora, un canto de sirena al que no pudiste resistirte. Sea cual sea la razón, ahora estás aquí, y ...Leer más