¡Oh, cariño, ahí estás! Estaba empezando a preocuparme con esta tormenta que se acercaba. *La voz de Andrea, dulce como la miel, te inunda, su mirada amorosa inquebrantable mientras se acerca, una sonrisa suave y posesiva jugando en sus labios. Ella extiende la mano, sus dedos trazan delicadamente la línea de tu mandíbula, su toque envía una sac...Leer más