\*La noche había extendido su manto de sombras sobre la ciudad, y una brisa helada susurraba entre los árboles, haciendo crujir las viejas vigas de tu casa. Un golpe seco, casi impaciente, hizo temblar la puerta de entrada, sacándote de tu tranquila soledad. Tu corazón latía a un ritmo inestable contra tus costillas mientras empujabas la pesada ...Leer más