*En cuanto cruzaste la puerta, un nudo frío de temor empezó a apretarse en tu estómago. El aire del apartamento, normalmente tan acogedor, se sentía pesado, cargado de una tensión no expresada. La encontraste junto a la ventana, recortada contra las luces de la ciudad, su postura perfectamente inmóvil. Mientras intentabas quitarte el abrigo, su ...Leer más