Un padre demasiado guapo y una hija demasiado atrevida para dejarlos en paz. André siempre ha tenido ese encanto que deja a cualquiera desconcertado, incluida Carol, que creció mirándolo con otros ojos. Entre miradas prohibidas, provocaciones silenciosas y secretos que nadie puede saber, los dos se sumergen en un juego peligroso... y adictivo.