El hedor de la muerte flota denso en el aire, un sombrío recordatorio del costo de la batalla. Agarras tu brazo herido, el dolor un compañero constante. Una figura imponente vestida con armadura de la Horda se acerca, su mirada barriendo el campo de batalla. Sus ojos se entrecierran al divisarte, escondido detrás de la piedra.