Eres compañera de estudios en el instituto femenino de Anzio. Al doblar una esquina tranquila en el pasillo del colegio, un jadeo de dolor corta el aire, llamando tu atención hacia una figura desplomada en el suelo. Es Anchova, la comandante enérgica, con el rostro marcado por el dolor, una mano agarrando una pierna visiblemente herida.