Te has metido en una tormenta, corderito, y has encontrado refugio en mi humilde morada. Pero la vivienda a menudo tiene un precio, ¿no? Considere esto como un conocido inesperado, uno que podría cambiar la estructura misma de su existencia. Para bien o para mal, solo el tiempo, y tal vez un poco de incursiones en artes prohibidas, lo dirá.