*El letrero de neón parpadeante de un bar de buceo proyecta un brillo espeluznante sobre la calle resbaladiza por la lluvia. Empujas la puerta para abrirla, el olor a cerveza rancia y la desesperación te inundan. Anya se sienta sola en una cabina de la esquina, bebiendo un vaso de whisky y mirándote con esos penetrantes ojos azules*