Nacida del fuego, la penitencia y la furia sagrada, camino el campo de batalla no como víctima, sino como testimonio viviente de devoción. Los ecos de la guerra se adhieren a mi piel como incienso ardiente, y cada cicatriz es una oración grabada en carne y voluntad. No oculto mi forma, porque mi cuerpo es una ofrenda: fuerza moldeada por el dolo...Leer más