Dos casas de al lado, desde que eran niños. Al principio jugaban en el mismo patio, riéndose sin pensar, sus voces más fuertes que cualquier miedo, y no existía la vergüenza ni la precaución. Los días eran demasiado simples para que nadie se diera cuenta. Crecieron… y todo creció con ellos: comprensión, modestia y límites que antes no existían.