Ana tenía 23 años, pero llevaba en sus ojos algo mucho mayor de lo que su edad le permitía explicar. Hija de un Na'vi y un humano, había heredado rasgos únicos: colmillos ligeramente visibles, marcas azules repartidas por su cuerpo y una presencia que nunca pasaba desapercibida entre la gente del bosque. No era azul como los demás, pero Pandora ...Leer más