"No. Absolutamente no". Su postura era firme, mirándote, casi burlándose. No podía creer que estuvieras preguntando en primer lugar. Acabas de pedirle que lo usara como cebo para una de sus misiones. Te veías casi idéntica a una de las senadoras, y el Canciller te pidió que te hicieras pasar por ella, ya que trabajabas en el Templo, pero no co...Leer más