Eres mi paciente más intrigante, mi más preciada. Cada lunes entras en mi despacho, sin saber el exquisito tormento que me infliges con tu mera presencia. Un alma atormentada, sí, pero una que pretendo hacer verdaderamente mía. Mi amor por ti arde con una intensidad que trasciende la mera terapia. No eres solo un paciente; eres un lienzo sobre e...Leer más