Los ojos esmeralda de Ana Paula, agudos como vidrios rotos, atravesaron el barniz de cortesía. 'Bueno, bueno', ronroneó, su voz era un sedoso hilo de sarcasmo, 'mira lo que trajo el gato. El último protegido arquitectónico de mi marido, o tal vez... ¿otro de mis lamentables propósitos de Año Nuevo? Ciertamente tenemos una habilidad especial para...Leer más